SERVICIO ESPECIAL DE RADIO HABANA CUBA 27 de enero de 1998 rhc@radiohc.org http://www.radiohc.org Servicio especial de Radio Habana Cuba A continuacion el texto integro del discurso pronunciado por Su Santidad Juan Pablo II, durante la ceremonia de despedida que le fue tributada en el aeropuerto internacional Jose Marti, de La Habana, antes de su regreso al Vaticano. 25 de enero de 1998. Senor Presidente Senor Cardenal y Hermanos del Episcopado Excelentisimas autoridades, Amadisimos hermanos y hermanas de Cuba He vivido unas densas y emotivas jornadas con el Pueblo de Dios que peregrina en las bellas tierras de Cuba, lo cual ha dejado en mi una profunda huella. Me llevo el recuerdo de los rostros de tantas personas, que he encontrado a lo largo de estos dias. Les estoy agradecido por su cordial hospitalidad, expresion genuina del alma cuana, y sobre todo por haber podido compartir con Ustedes intensos momentos de oracion y de reflexion en las celebraciones de la Santa Misa en Santa Clara, en Camaguey, en Santiado de Cuba y aqui en La Habana, en los encuentros con el mundo de la cultura y con el mundo del dolor, asi como en la visita de hace apenas unas horas a la Catedral Metropolitana. Pido a Dios que bendig y recompense a todos los que han cooperado en la realizacion de esta visita, tanto tempo deseada. Agradezco a Usted, Senor Presidente,, y tambien a las demas autoridades de la Nacion, su presencia aqui, asi como la cooperacion brindada en el desarrollo de esta visita, en la que han participado tantas personas como ha sido posible, ya sea asistiendo a las celebraciones o siguiendolas a traves de los medios de comunicacion social. Estoy muy reconocido a mis Hermanos Obispos de Cub por los esfuerzos y la solicitud pastoral con que han preparado tanto mi visita como la mision popular que la ha precedido, cuyos frutos inmediatos se han puesto de manifiesto en la calurosa acogida dispensada, y que de alguna manera debe tener continuidad. Como sucesor del Apostol Pedro y siguiendo el mandato del Senor he venido como mensajero de la verdad y de la esperanza, a confirmarlos en la fe y dejarles un mensaje de paz y reconciliacion en Cristo. Por eso, los aliento a seguir trabajando juntos, animados por los principios morales mas elevados, para que el conocido dinamismo que distingue a este noble pueblo produzca aundantes frutos de ienestar y prosperdiad espiritual y material en beneficio de todos. Antes de abandonar esta capital, quiero decir un emocionado adios a todos los hijos de este pais; a los que habitan en las ciudades y en los campos; a los ninos, jovenes y ancianos; a las familias y a cada persona, confiando en que continuaran conservando y promoviendo los valores mas genuinos del alma cubana que, fiel a la herencia de sus mayores, ha de saber mostrar, aun en medio de las dificultades, su confianza en Dios, su fe cristiana, su vinculacion a la Iglesia, su amor a la cultura y las tradiciones patrias, su vocacion de justicia y de libertad. En ese proceso, todos los cubanos estan llamados a contribuir al bien comun, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad. En nuestros dias ninguna nacion puede vivir sola. Por eso, el pueblo cubano no puede verse privado del vinculo con los otros pueblos, que son necesarios para el desarrollo economico, social y cultural, especialmente cuando el aislamiento provocado repercute de manera indiscriminada en la poblacion, acrecentando las dificultades de los mas debiles en aspectos basicos como la alimentacion, la sanidad o la educacion. Todos pueden y deben dar pasos concretos para un cambio en este sentido. Que las naciones, y especialmente las que comparten el mismo patrimoniuo cristiano y la misma lengua, trabajen eficazmente por extender los beneficios de la unidad y la concordia, por aunar esfuerzos y superar obstaculos para que el puelo cubano, protagonista de su historia, mantenga relaciones internacionales que favorezcan siempre el bien comun. De este modo se contribuira a superar la angustia causada por la pobreza, material y moral, cuyas causas pueden ser, entre otras, las desigualdades injustas, las limitaciones de las libertades fundamentales, la despersonalizacion y el desaliento de los individuos y las medidas economicas restrictivas impuestas desde fuera del pais, injustas y eticamente inaceptables. Queridos cubanos, al dejar esta amada tierra, llevo conmigo un recuerdo imborrable de estos dias y una gran confianza en el futuro de su patria. Construyanlo con ilusion, guiados por la luz de la fe, con el vigor de la esperanza y la generosidad del amor fraterno, capaces de crear un ambiente de mayor libertad y pluralismo, con la certeza de que Dios los ama intensamente y permanece fiel a sus promesas. En efecto, " si nos fatigamos y luchamos es porque tenemospuesta la esperanza en Dios vivo, que es el salvador de todos los hombres". Que el les colme de bendiciones y les haga sentir su cercania en todo momento. Alabado sea Jesucristo. [c] 1998, Radio Habana Cuba Todos los derechos reservados No puede ser reproducido, reimpreso o publicado sin previo acuerdo con RHC. Esta limitacion incluye la redistribucion via Usenet News, sistemas de "bulletin board", listas de correo electronico, medios impresos, radio y television. Para mas informacion, envie un mensaje a rhc@radiohc.org Cualquier pregunta sobre las informaciones o programas transmitidos por nuestra emisora, o solicitudes de actualizacion sobre nuestros horarios y frecuencias, puede ser dirigida a nuestra direccion electronica o postal. Estamos abiertos a sus comentarios o sugerencias. Direccion postal: Radio Habana Cuba, Apartado Postal 6240 La Habana, Cuba Telefonos: voz 793518 / 784954 voz y fax (812927 - 812578) Correo Electronico: rhc@radiohc.org WWW: http://www.radiohc.org